martes, 13 de mayo de 2008

MANIFIESTO ANDALUCISTA DE UTRERA.

Abril de 2008

A nadie se le escapa que el Andalucismo Político, cuyo máximo exponente ha sido y es el Partido Andalucista, pasa por momentos especialmente difíciles; posiblemente los momentos más difíciles de su historia en este periodo democrático.

Los malos resultados electorales obtenidos en los pasados comicios nacional y estatal – perdida de los cinco parlamentarios andaluces en el Parlamento de Andalucía y de más de un curto de millón de votos – unido a las consecuencias de perdida de recursos políticos, y económicos que dicho fracaso electoral conlleva, sitúan al andalucismo político y al partido en escenarios indeseados que incluso hacen temer por su continuidad en base a la viabilidad que pueda tener para vertebrarse y sostenerse como instrumento político de ámbito nacional andaluz.

Es necesario, la realidad lo impone, impulsar una reflexión profunda, serena y rigurosa, sobre las razones reales – más allá de los factores que podemos considerar de rango menor imputables a esta pasada campaña electoral – que durante la historia del partido han impedido su eclosión como una fuerza política potente en nuestra nación, y que ha desembocado en su desaparición del Parlamento de Andalucía.

Y en base a ella, impulsar nuevas dinámicas, principios de funcionamiento, formas de organizarse, de hacer, de conducirse en política, que propicien una nueva etapa – sin duda difícil – en la que se puedan sentar los cimientos del resurgimiento del andalucismo político como instrumento de transformación y progreso de nuestra nación, con mayores cotas de aprobación y apoyo social.

L@s andalucistas que suscribimos este documento, tenemos la firme convicción de que el andalucismo político es necesario para el mejor futuro de Andalucía, y de que es posible andar el camino que nos lleve a reconquistar en algunos casos, y conquistar en otros, la confianza y el apoyo de amplios sectores de nuestro pueblo. No será un camino fácil; ni siquiera exento de tropiezos y sacrificios; pero nos disponemos a andarlo desde la ilusión por servir a nuestro pueblo y desde el compromiso de militancia andalucista.

Nuestro afán se dirige hacia la transformación de nuestra fuerza política en ese Partido que pensamos que la gran mayoría de la militancia andalucista quiere que sea y que desgraciadamente nunca a llegado a ser. Plantear a la consideración de todos una alternativa que represente un modelo de Partido concreto y diferenciado, basado en poner en práctica principios tales como:

La integración de todos - cada uno desde su libertad - en un proyecto común sustentado en lo que nos une: nuestra ideología nacionalista.

El diálogo responsable como factor esencial en y de la actuación política. Creemos firmemente que los conflictos no los resuelven las "guerras" sino la razón, y que los problemas encuentran sus vías de resolución mediante la responsabilidad, inteligencia y diálogo colectivo de la gente.

La profundización democrática y el impulso de la participación de todos en lo que es de todos: en las decisiones importantes, en la definición permanente de nuestros postulados y estrategias concretas,... , porque nadie tiene el derecho de arrogarse la propiedad de las buenas ideas y porque nadie puede creerse que sabe más que todos juntos.

La solidaridad interna que facilite el apoyo de las Agrupaciones que más tienen a las que menos tienen. En una entrevista a Antonio Gala le escuché que decía que la "solidaridad es una palabra que se emplea con frecuencia y que se ejerce con demasiada excepcionalidad"; nuestro objetivo se cifra en ejercerla como norma que impregne toda nuestra actuación.

La priorización del espíritu de servicio. No se trata de poner en práctica un modelo de dirección nacional que ejerza el poder en el sentido de control férreo de todo y de la imposición ante todo. La dirección nacional tiene esencialmente que facilitar que las distintas Agrupaciones, Comités y Militantes puedan hacer política en las mejores condiciones posibles. Se trata pues de coordinar, motivar, impulsar, ayudar, ... en definitiva servir a las Agrupaciones y Militantes como un instrumento útil para el desarrollo adecuado del trabajo político que tienen que hacer en sus barrios, localidades, comarcas, ...

El respeto a las decisiones de las bases y de los órganos competentes para ello.

La transparencia interna en la gestión política del Partido, impulsando la información de lo que se hace a todos los Comités, y facilitando la accesibilidad de los mismos a la dirección nacional.

La seriedad y eficacia en el trabajo comprometido. Pensamos en una dirección nacional conformada sólo y exclusivamente por personas con responsabilidades concretas de trabajo en su seno, y con la capacidad y disponibilidad necesarias para su desarrollo. No creemos en un equipo de tantos miembros que sea imposible el trabajo en equipo, y que se conforme respondiendo a un reparto sin sentido entre "familias" generador de una Comisión Ejecutiva Nacional con muchos miembros sin responsabilidades concretas de trabajo.

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En definitiva, una alternativa que plantea y supone una renovación de la cultura de funcionamiento que ha estado vigente en nuestro Partido desde hace muchos años, que - basada en una nueva forma de entender y hacer política, la renovación de personas, métodos y planteamientos de gestión interna del Partido - facilite la integración de todos en un proyecto común y la superación de la historia de confrontación interna y fratricida que diacrónicamente nos ha venido acompañando.

Queremos construir entre todos el Partido que en el fondo la mayoría de la militancia quiere, y que no ha podido traducirse en realidad por la dinámica de banderías en la que hemos estado sumidos.

Queremos construir entre todos el Partido que la sociedad andaluza nos demanda y se merece.

Queremos la unidad de nuestro Partido, sustentada en un proyecto común de cosas por hacer en el futuro. No se trata de estar juntos por estar juntos, sino para hacer juntos algo que queremos todos hacer. Una unidad que debe traducirse entre otras cosas en el desarrollo del necesario sentido de comunidad; el sentimiento de que hay momentos en que el interés particular, aunque sea el propio, debe someterse al interés general; de que los mejor para todos también es lo mejor para uno mismo.

Y todo ello porque estamos convencidos de que sólo una unidad excluyente de exclusiones, sustentada en un proyecto común por desarrollar y traducida en todas sus actuaciones por la preponderancia del interés general, nos ha de dar la credibilidad colectiva precisa para transmitir la confianza y seguridad capaz de propiciar nuestro liderazgo político como Partido ante nuestro pueblo.

Tenemos grandes retos por delante, retos que habrán de asumirse desde la implicación generosa y comprensiva con la situación que se nos presenta de todos, y con el liderazgo de una dirección nacional respaldada por todos y que escuche a todos sin sectarismos. Largo es el camino que tenemos ante nosotros:

Tenemos que propiciar la resolución de los problemas que como colectivo nos aquejan, apelando para ello a la inteligencia y responsabilidad colectiva de todos, porque sin el decidido empeño de todos al efecto, ninguna vía de solución será exitosa.

Tenemos que establecer el orden interno que facilite el clima adecuado para la acción política, entendiendo ese necesario orden no como una presión que se ejerce desde fuera hacia el colectivo, sino como un equilibrio que se suscita en su interior en el que todos encontremos nuestro acomodo de utilidad, y al que todo hemos de contribuir desde la generosidad.

Tenemos que elegir entre todos una dirección nacional que logre conquistar la autoridad política como equipo, entendiéndola no como el hecho de dominar un aparato ejecutivo, sino como instrumento de alimentación de la ilusión de futuro y la esperanza de mejora de nuestra formación política, y a través de ella de nuestro pueblo.

Tenemos que ganar la iniciativa de la defensa de los intereses de nuestro pueblo. Vigny decía que " caminar delante de la caravana es la gloria, andar con ella es la vida, e ir tras ella la muerte". Tendremos pues que esforzarnos en ganar la "gloria" siendo conscientes de que la actividad política debe ser un permanente enfrentamiento con el futuro, en ánimo de adivinación, previsión y dominio, en el sentido positivo del término.

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Y todo ello desde el valor moral más característico de la conducta política: La ejemplaridad.

En cierto modo - ya lo insinuamos antes - proponemos una revolución interna que nos lleve a medio plazo a estar en disposición de revolucionar nuestra realidad como pueblo, impulsándolo hacia mayores cotas de progreso, bienestar y justicia social. No debemos asustarnos por ello cayendo en la falsa identificación de tradición con conservadurismo y de revolución con desorden. Piénsese que toda aportación histórica, profunda y positiva suele nacer como revolución y, si triunfa, perdura como tradición.

Y nosotros estamos ante la necesidad y oportunidad histórica de revolucionar nuestra realidad - construida con el fruto de nuestras actuaciones pasadas - que no nos sitúa hoy en posición de tener que cambiar mucho para estar en disposición de dar a nuestro pueblo lo que necesita y nos demanda.

Nadie puede dar lo que no tiene, y no podemos hoy dar a nuestro pueblo la confianza que necesita si no confiamos nosotros en nosotros mismos; no podremos darles las esperanzas de futuro que necesitan si nosotros mismos estamos impregnados de incertidumbres y agorerías sobre nuestro futuro como formación política, o lo que es peor, nos afanamos en contribuir día a día a generar más motivos para el pesimismo; no podremos dar seguridad a nuestro pueblo si no nos encontramos seguros en nuestro Partido y/o en la responsabilidad que en el mismo tengamos (Ortega y Gasset en su libro "la España Invertebrada", a la hora de analizar la situación política de los partidos de su tiempo, se hacía la siguiente pregunta: "¿ Y como podrá vencer al enemigo un político que se ve obligado cada día a conquistar humildemente su propio Partido?"); no podremos volcar nuestros esfuerzos en procurar el bien para nuestro pueblo si ya no nos quedan fuerzas de gastarlas en nuestras continuas luchas internas; ...

Hay que hacer, tenemos que hacer, que podamos; y sólo lo podemos hacer nosotros todos, porque de nosotros todos sólo depende.

Tenemos que entender que la verdadera realidad de las "guerras" es que todos pierden, tanto vencedores como vencidos; que la vocación por la verdad es tan incompatible con los dogmatismos como con las componendas y las fidelidades mal entendidas; que si nos detenemos - como dice un proverbio árabe - cada vez que un perro ladra, jamás llegaremos al final del camino; que nadie tiene el patrimonio de las buenas ideas; que nadie sabe más que todos juntos; que el poder debe socializarse para durar; que la política es siempre un ideal de justicia de convivencia y de libertad; ...

En resumidas cuentas, como decía Antonio Machado, que " en el campo de la acción política sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela". Nuestra alternativa, que quiere ser la de todos, quiere poner la vela de nuestro Partido donde sopla el aire de la integración, la unidad y las necesidades e intereses de nuestro pueblo como labor prioritaria de nuestro trabajo político. Estamos seguros de que podemos, de que con el esfuerzo generoso de todos vamos ha hacerlo, y con ello conseguiremos el resurgir del andalucismo político que todos deseamos.


¡VIVA ANDALUCÍA LIBRE!


En Utrera, Abril de 2008.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pero quereis desaparecer las siglas "Partido Andalucista" o estaran presente, tengo esa duda, creo que quitar las siglas seria un gran error compañeros. Hay tenemos los resultados. Espero que tome buena nota nuestro Compañero y espero que proximo Secretario General Curro Jimenez.-